‘La Promesa’ celebra 3 años de éxito y liderazgo en RTVE


‘La Promesa’ celebra tres años en emisión consolidada como uno de los grandes fenómenos diarios, con audiencias al alza, éxito internacional y una base de seguidores cada vez mayor.

Una serie que ha sabido evolucionar con sus historias

‘La Promesa’ cumple hoy tres años en emisión y lo hace en un momento especialmente sólido. Desde su estreno, la serie ha sabido crecer sin perder su identidad, apostando por tramas que evolucionan, personajes que se transforman y conflictos que dejan huella.

Después de más de 750 capítulos emitidos, pocas ficciones diarias pueden presumir de haber mantenido el interés durante tanto tiempo sin acomodarse, y ese ha sido uno de sus grandes aciertos.

La llegada de la quinta temporada ha reforzado esa sensación de renovación constante. Lejos de agotarse, la serie ha sumado nuevos espectadores, ha fortalecido su base más fiel y ha logrado mejorar sus datos de audiencia, situándose de forma estable por encima del millón de espectadores de media, además de liderar con claridad el consumo en diferido.

El gran punto de inflexión de la serie: la muerte de Jana y la marcha de Cruz

Los grandes villanos: Lorenzo, Cruz y Leocadia

Toda gran historia necesita antagonistas a la altura, y ‘La Promesa’ ha construido algunos de los más potentes de la ficción diaria.

Lorenzo (Guillermo Serrano), Cruz (Eva Martín) y, más recientemente, Leocadia (Isabel Serrano) han sido piezas clave para tensar las tramas y empujar a los protagonistas al límite. Villanos con matices, con pasado y con poder real dentro del palacio, capaces de generar rechazo… y también fascinación.

Secretos por descubrir que siguen marcando el rumbo

Tres años después, ‘La Promesa’ sigue guardando secretos de enorme peso. La verdadera paternidad del hijo de Pía, Dieguito, que lo convertiría en noble; el origen de Ángela y la identidad de su padre; y, sobre todo, la verdad sobre el asesinato de Jana, cometido por Leocadia para culpar a Cruz.

Y un detalle que podría cambiarlo todo entre los hermanos: Curro conoce esa verdad, y su silencio puede provocar una fractura profunda con Manuel si algún día sale a la luz. Son heridas abiertas que mantienen viva la tensión y sostienen el futuro de la serie.

Las muertes más dolorosas

Sin duda, si hay que recordar una muerte, a todos se nos viene a la cabeza la despedida de Jana (Ana Garcés). Sin embargo, los promisers hemos dado el adiós definitivo a personajes fascinantes como el de Jimena, interpretado increiblemente por Paula Losada; Tomás (Jordi Coll), el primer asesinato con el que sorprendió la serie; Eugenia (Alicia Moruno) o Feliciano (Marcos Orengo).

Grandes historias de amor

En cuanto a grandes amores todos tenemos la vista puesta en la historia que protagonizaron Manuel y Jana (Arturo García Sancho y Ana Garcés) pero no podemos olvidarnos el gran amor que viven Curro y Ángela (Xavi Lock y Marta Costa).

Amores con final feliz como el de Rómulo y Emilia… y las relaciones que no pudieron ser como la de Pía y Ricardo, Mauro y Leonor, Catalina y Adriano, Teresa y Feliciano, Petra e Ignacio,…

Despedidas que dejaron huella, como la de Catalina

A lo largo de estos años también ha habido despedidas muy dolorosas. La marcha forzada de Catalina (Carmen Asecas) es una de las más recordadas, no solo por la dureza de la escena, sino por la reacción inmediata del público. Fue uno de esos momentos que confirmaron la fuerte conexión emocional entre la serie y sus espectadores.

Durante más de 750 capítulos también hemos vivido despedidas como la de Rómulo (Joaquín Climent), Enrique Fortún (Lope), Carlos de Austria (Ricardo) o Antonio Velázquez (Mauro).

Un Emmy y un éxito que cruza fronteras

El reconocimiento internacional llegó en forma de Emmy, convirtiendo a ‘La Promesa’ en la primera serie diaria española en lograrlo. Un premio que puso en valor el trabajo de todo el equipo y confirmó que su éxito va mucho más allá de nuestras fronteras.

Tres años después, ‘La Promesa’ sigue creciendo, reinventándose y demostrando que aún tiene muchas historias que contar. Y eso, en una ficción diaria, no es poca cosa.