‘La Promesa’ capítulo 717: ¡Adriano DESCUBRE la GRAN MENTIRA de Martina!
¡Hola a todos, amantes de ‘La Promesa’! Prepárense porque el capítulo 717 viene cargado de revelaciones y conflictos que harán temblar los cimientos del palacio.
La tensión entre Martina y Adriano llega a un punto crítico. Jacobo, con la frialdad que lo caracteriza, decide finalmente sacar a la luz la verdad más devastadora: ¡Adriano descubre que Martina ha alterado las cartas de Catalina! La traición golpea al joven con fuerza, quebrando la confianza que todavía mantenía. La ruptura entre ambos parece inevitable, y el dolor que se cierne sobre sus corazones promete ser profundo y duradero.
Mientras tanto, las sombras se profundizan en La Promesa. Curro se enfrenta a una verdad que jamás hubiera imaginado: Leocadia, su propia madre, planea echarlo de la casa tras la boda secreta que ha orquestado. La revelación lo deja paralizado, consciente de que su posición en el palacio no solo está amenazada, sino que depende por completo de la voluntad de quien siempre ha ejercido control absoluto sobre él.
En la cocina, la intriga también se intensifica. Lope, con la astucia que lo caracteriza, idea un plan para atrapar al responsable de filtrar las recetas de la casa a Madame Cocotte. Cruz, al principio incrédula, se deja convencer por la brillantez del plan: inventarán un plato irresistible, cuidadosamente documentado, que servirá como cebo. Solo así podrán descubrir quién ha traicionado la cocina de La Promesa. Mientras tanto, María observa con entusiasmo, contagiada por la energía y la determinación de Lope.
Curro, por su parte, atraviesa los pasillos con pasos rápidos, las manos hundidas en los bolsillos y el rostro marcado por la preocupación. Su mente repasa una y otra vez la conversación de la noche anterior con Leocadia, la voz de su madre resonando con dureza en su cabeza. Cada palabra de amenaza pesa sobre él, pero también lo impulsa a buscar apoyo. Encuentra a Ángela en el corredor de la lavandería, concentrada en ordenar los paños con la meticulosidad que siempre la ha caracterizado. La presencia de ella, su serenidad y firmeza, se convierten en un refugio que, por primera vez desde la conversación con su madre, le ofrece un atisbo de esperanza.
—Ángela… necesito hablar contigo —dice, con voz cargada de gravedad.

La joven lo percibe de inmediato. Una década en el palacio le ha enseñado a leer los tonos y los silencios, a distinguir entre un simple favor y una desgracia. Al escuchar el nombre de Leocadia, un escalofrío recorre su espalda. Curro le confiesa la amenaza: su madre quiere que desaparezca del palacio tras la boda, porque según ella nunca encajará, ni como hijo del marqués ni como criado, y que su presencia solo prolonga lo que ella considera una “deshonra”.
Ángela se indigna y lo tranquiliza: no permitirá que Leocadia decida por él. La conversación entre ambos se convierte en un pacto silencioso de resistencia, una promesa de que Curro no enfrentará solo los planes de su madre. Por primera vez, siente que no está solo, y ese consuelo ilumina, aunque sea apenas un poco, la oscuridad que amenaza con engullirlo.
En otra parte del palacio, Teresa recibe la noticia de su ascenso a nueva ama de llaves. La elección de Alonso sacude la jerarquía de La Promesa y despierta la furia de Petra, que no está dispuesta a aceptar sin más que una recién llegada ocupe un cargo de tanto poder. Teresa, consciente del peso que implica su nueva posición, enfrenta la mirada fría de Petra con determinación. Aunque la desconfianza persiste, sabe que ha sido reconocida por su esfuerzo y que, a partir de ahora, sus decisiones marcarán el rumbo de la casa. Jana, siempre atenta, la apoya con palabras de aliento, reforzando su confianza en sí misma.
Mientras tanto, Enora recibe una carta de Pedro Farré, que desata en ella una mezcla de deseo, nostalgia y miedo. Alonso la confronta, cuestionando su lealtad y recordándole que cualquier paso en falso significará la expulsión inmediata de La Promesa. La joven, consciente de la gravedad de la situación, comienza a reconsiderar su vínculo con Pedro, enfrentándose a la realidad de que depender de sus intrigas podría costarle su lugar en la casa para siempre.
El conflicto alcanza su punto álgido cuando Martina se encuentra con Adriano en un salón apartado. La luz del atardecer ilumina el polvo en el aire, creando una atmósfera casi mágica que contrasta con la tensión entre ambos. Adriano, todavía herido por la revelación de Jacobo, mantiene la distancia, incapaz de mirar a Martina sin que el recuerdo de las cartas manipuladas lo atraviese.
—No… —murmura, incrédulo—. Martina, dime que no es verdad.

Ella intenta explicarse, justificando sus acciones como un intento de protegerlo del dolor. Sin embargo, Adriano percibe la traición como un golpe directo a su confianza y a su derecho a enfrentar la muerte de su hermana por sí mismo. La brecha entre ellos se ensancha, y la reconciliación parece lejana, mientras Jacobo observa con una satisfacción apenas disimulada.
El capítulo no solo revela traiciones y secretos, sino también estrategias y alianzas que cambiarán la dinámica del palacio. En la cocina, se prepara el cebo perfecto para desenmascarar al ladrón de recetas; en los pasillos, Curro y Ángela planean enfrentarse a Leocadia con inteligencia; y en los salones, la tensión entre Martina y Adriano se convierte en un recordatorio doloroso de que incluso las mejores intenciones pueden traer consecuencias devastadoras.
La noche cae sobre La Promesa, silenciosa pero cargada de promesas y amenazas. Cada personaje enfrenta su propio desafío: Curro lucha por mantener su lugar, Teresa se adapta a su poder recién ganado, Enora reflexiona sobre su lealtad y Martina enfrenta el dolor de haber traicionado, aunque fuera por amor. El palacio, testigo silencioso de intrigas, traiciones y reconciliaciones, parece contener la respiración, esperando el amanecer que traerá nuevas decisiones, enfrentamientos y revelaciones.
En este capítulo, La Promesa cumple con su nombre: una promesa de drama, de secretos que salen a la luz y de emociones que transforman a quienes habitan la casa. Cada lágrima, cada palabra rota y cada decisión tomada promete cambiar el rumbo de todos los que forman parte de este intrincado y fascinante universo.
La tensión, la traición y las alianzas ocultas nos recuerdan que en La Promesa, incluso la verdad más dolorosa es solo el comienzo de nuevas batallas. Y mientras la noche envuelve el palacio, queda claro que nadie está a salvo de los giros que están por venir, y que cada personaje tendrá que enfrentarse a la realidad de que el amor, la lealtad y la justicia no siempre coinciden.