Ascensos, traiciones y sentimientos al límite: esto ha pasado en ‘La Promesa’ del 19 al 23 de enero
Resumen de los capítulos del 19 al 23 de enero en ‘La Promesa’ marcan un punto de inflexión con ascensos inesperados, tensiones amorosas y nuevas traiciones en el palacio.

La semana ha estado marcada por un profundo reordenamiento de poder y emociones dentro del palacio. El ascenso de Curro rompe equilibrios largamente sostenidos, mientras Leocadia pierde influencia de forma visible.
En paralelo, la presión de Lorenzo sobre Ángela se intensifica, los sentimientos ocultos de Martina salen a la superficie y el servicio vive días de tensión constante. Todo ello enmarcado por la inquietante presencia del comandante Rivero, que amenaza con alterar los planes de Manuel en el hangar.
Curro asciende y Leocadia pierde terreno
Uno de los grandes golpes de la semana llega cuando Alonso anuncia públicamente que Curro deja de ser lacayo para convertirse en su secretario personal. La decisión supone una victoria para el joven y un duro revés para Leocadia, que no ha movido un dedo para facilitar su mejora de estatus.
El encargo inicial que recibe Curro no es menor: cuantificar la deuda de Leocadia con la señora de Figueroa, un gesto que simboliza el cambio de jerarquías dentro del palacio y la pérdida de confianza del marqués hacia ella.
Lorenzo, Ángela y una boda cada vez más asfixiante
Lorenzo mantiene su obsesión con la boda y exige fijar una nueva fecha, obligando a Ángela a fingir incluso delante del comandante Rivero. La joven, cada vez más desesperada, descarga su frustración con Curro, reprochándole su aparente pasividad.
Aunque él mejora su posición social, la distancia entre ambos sigue marcada por la presión constante del capitán, que no da tregua y convierte cada gesto en una demostración de poder.
El comandante Rivero y la amenaza sobre el motor
La llegada y estancia del comandante Rivero en el palacio añade una tensión estratégica a la semana. El militar deja claro que Manuel no podrá vender las licencias de su motor sin su visto bueno y se muestra especialmente suspicaz con Toño y Enora.
Aunque el trío consigue salir airoso de sus interrogatorios, la desconfianza persiste. Enora llega incluso a sospechar que Rivero no es quien dice ser, sino un topo enviado para obtener información del hangar y frenar el proyecto.
Martina, Jacobo y Adriano: sentimientos que ya no pueden ocultarse
La trama sentimental de Martina avanza entre mentiras, silencios y confesiones a medias. Mientras intenta recomponer su relación con Jacobo mediante gestos románticos, la joven no logra apartar de su mente a Adriano.
El distanciamiento con uno y la cercanía emocional con el otro terminan por pasarle factura, hasta que acaba derrumbándose ante Margarita. El viernes, Martina da un paso decisivo y admite a Adriano que lo echa de menos, quedándose a un paso de un beso que es interrumpido en el peor momento posible.
Cristóbal, Teresa y Leocadia: un triángulo cada vez más tenso
La relación entre Cristóbal y Teresa se afianza en silencio, pero no pasa desapercibida para Leocadia. Al notar el distanciamiento del mayordomo, la señora de Figueroa lo enfrenta y le reprocha que ya no acuda a su alcoba como antes, exigiéndole que vuelva a visitarla de noche.
Cristóbal intenta disimular, pero es evidente que su interés ha cambiado, mientras Teresa empieza a ocupar un lugar central tanto en su vida personal como en el delicado equilibrio del servicio.
María y Carlo: fingir para sobrevivir
La tensión entre María Fernández y Carlo continúa creciendo hasta que ambos deciden fingir gestos de cariño exagerados delante del resto del servicio para evitar sospechas.
La situación da lugar a momentos casi cómicos, pero esconde una realidad mucho más compleja: ninguno sabe cómo anunciar su relación ni cómo afrontar las consecuencias que tendrá en su entorno laboral y personal.
Una semana que deja huella en el palacio
El inicio de la semana viene marcado por la llegada del comandante Rivero y la preocupación creciente por el futuro del motor de Manuel. A ello se suman los primeros choques directos entre Manuel y Lorenzo, las sospechas sobre la implicación de Leocadia y el clima de incomodidad constante en el servicio, especialmente entre Teresa y Vera.
El cierre del viernes eleva la intensidad emocional: Curro asume plenamente su nuevo rol como secretario, Martina confiesa sus verdaderos sentimientos a Adriano, Leocadia finge indiferencia ante la relación de Cristóbal y Teresa mientras maniobra en la sombra, y Ángela sigue atrapada en una boda que no desea. Una semana que no solo mueve fichas, sino que deja claro que nada volverá a ser como antes en La Promesa.