‘Machos alfa’ afila su fórmula en Netflix con una cuarta temporada más corta y más directa
Si hay una serie española que hoy funciona como un reloj en Netflix, esa es ‘Machos Alfa’.

La comedia creada por los hermanos Caballero regresó este viernes, 9 de enero, con su cuarta temporada y lo hace con dos noticias que marcan un antes y un después: solo seis episodios y renovación asegurada por una quinta entrega.
La reducción no es un problema, al contrario. El recorte elimina rellenos, concentra conflictos y convierte esta tanda en la más directa, adulta y reflexiva de toda la serie.
La fórmula se nota desde el primer capítulo. ‘Machos alfa’ va al grano, confía en unos personajes ya conocidos y se permite bajar el volumen del chiste fácil para subir el de las emociones.
No es la temporada más carcajada, pero sí la más afinada. El humor está ahí, más seco y certero, al servicio de unas tramas que buscan incomodar y remover sin perder identidad.
Esta temporada 4 es la de la ruptura. Si la anterior apostaba por recomponer parejas y cruzar caminos, ahora el objetivo es dinamitar lo establecido. Nadie está a salvo.
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<p>Raúl aparece casado con Marimar, una devota católica interpretada por Marta Hazas; Pedro aprende a ser padre mientras pierde pie en su matrimonio; Luis intenta sostener la carrera de actriz de Esther a costa de olvidarse de sí mismo; Santi sigue atrapado en la imposibilidad de construir algo estable; y Luz vive una relación con una empresaria que la hace sentirse, como ella misma dice, <strong>“en una jaula de oro”</strong>.</p>
<p>El detonante que une todas esas crisis es tan cotidiano como simbólico: <strong>los cuatro amigos alquilan un piso</strong> para verse, hablar sin filtros y recuperar una camaradería que ya no encuentran ni en casa ni en el bar. Ese espacio común funciona como confesionario y campo de batalla.</p>
<p>Los episodios pasan volando, empujados por <strong>diálogos rápidos, a veces incómodos</strong>, y por el sólido trabajo de un reparto en estado de gracia. <strong>Fele Martínez y Fernando Gil</strong> vuelven a llevar el peso dramático con las tramas más complejas, aunque Raúl Tejón y Gorka Otxoa sostienen el tono coral con solvencia, incluso cuando sus personajes parecen girar sobre sí mismos.</p>
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