‘Sueños de libertad’: Gabriel pone a prueba a Begoña (Mejores momentos)

El juego de apariencias entre Begoña y Gabriel entra en una fase especialmente incómoda en ‘Sueños de libertad’.

Tras descubrir la verdadera cara de su marido y todos los engaños que se esconden detrás de su regreso, Begoña deja claro en su fuero interno que no quiere saber nada de él, aunque las circunstancias la obligan a fingir una normalidad que cada vez le resulta más difícil de sostener.

Desde que Gabriel ha vuelto de París, la convivencia se ha convertido en una auténtica tortura para ella. Cada gesto, cada palabra y cada intento de cercanía despiertan un rechazo que apenas puede disimular, pero Begoña sabe que debe aguantar. Damián y Andrés siguen reuniendo pruebas y cualquier paso en falso podría echarlo todo a perder.

La tensión se hace evidente en uno de sus encuentros más incómodos. Gabriel aparece con regalos, intentando mostrarse atento y cariñoso, mientras Begoña lucha por mantener la compostura. Sus respuestas son medidas, frías, pensadas al milímetro para no levantar sospechas. Por dentro, sin embargo, la repulsión es absoluta.

Él, ajeno —o quizá no tanto— a lo que realmente ocurre, insiste en su discurso romántico. Gabriel presume de haber pensado en ella constantemente durante su estancia en París, trazando un retrato idealizado que choca frontalmente con la realidad que Begoña conoce demasiado bien. Cada palabra suya se convierte en una prueba más de lo poco que entiende a la mujer que tiene delante.

La situación alcanza su punto más delicado cuando Gabriel intenta forzar un momento de intimidad. Begoña, visiblemente incómoda, se escuda en una molestia física y en la recomendación médica para evitar cualquier acercamiento mayor. Es una excusa, sí, pero también un muro necesario para protegerse y ganar algo de aire en medio de una convivencia asfixiante.

Gabriel acepta el freno, aunque no sin dejar claro su deseo de seguir manteniendo ese vínculo que ella ya no soporta. El simple gesto de un beso se convierte en un desafío para Begoña, que sabe que cada concesión puede tener consecuencias, pero también que romper el papel ahora sería demasiado arriesgado.

La pregunta es inevitable: ¿cuánto tiempo podrá seguir fingiendo antes de que la verdad salga a la luz? Gabriel empieza a notar que algo no encaja, que las miradas y los silencios pesan más de lo normal. En ‘Sueños de libertad’, la tensión entre ambos no deja de crecer y el desenlace parece cada vez más cercano.